Tiempo de corzos

Tiempo de corzos

Juan Antonio Sarasketa

Para los cazadores, abril es un mes eminentemente corcero. No en vano la primavera, eterna promesa de futuro para los animales silvestres, es época importante para el devenir de los corzos.

La Naturaleza está en su máxima expresión y los corzos buscan delicadamente en una alfombra de brotes dulces las energías suficientes para recuperarse de las penurias que han soportado durante el crudo invierno. Dependiendo de las zonas, paren las hembras uno o dos corcinos, macho y hembra, y los machos adultos lucen esbeltos una cuerna limpia del correal que la cubrió durante el invierno.

El cazador recechista, consciente de estas exigencias, intentará localizarles al amanecer y atardecer, no sin antes preparar toda una serie de rituales. No es una tarea fácil ni para los cazadores de nuevo cuño ni para los veteranos, aunque a veces la curiosidad y su gran capacidad de huida le hace bajar la guardia y verse sorprendido por la ingente capacidad de muerte que cobijan las armas modernas.

Afortunadamente, las poblaciones corceras están en clara progresión y todo cuanto se someta a un plan de explotación debidamente elaborado debemos darlo por bueno. Sin embargo para que un lance tenga todas las bendiciones venatorias, donde esté autorizado o sea factible debe participar solamente el cazador, sin ayuda de especialistas ni personal de la zona. El cazador se sentirá mucho más venador y en su fuero interno sentirá esa satisfacción del deber cumplido.

El mayor enemigo del cazador que rececha es el viento. Un viento de cualquier parte que sople hace que los corzos no controlen con seguridad su zona, evitando desplazarse a lugares despejados. Los días serenos, o aquellos en los que reine un norte suave, son los más propicios para recechar. Tampoco la lluvia es buena compañera, aunque si no es muy insistente y copiosa los corzos no abandonarán su rutina.

De la observación del cielo se puede deducir indicios del tiempo que ha de hacer. Así, la palidez del sol anuncias lluvias. Cuando en un día caluroso cubren el sol nubes densas, señala tempestad a la tarde. Si a la puesta del sol se amontonan nubes rojas al oeste, señalan vientos fuertes y secos. Salir el sol en tiempo sereno, reinando viento del sudeste, asegura buen día. Cuando se ven pasar por delante del sol, al amanecer, nubecillas blancas que se coloran de rojo o amarillo, indican lluvia.

FOTO: By Marek Szczepanek – Own work, GFDL, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=11930584

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