La caza, una maravilla necesaria

La caza, una maravilla necesaria

Juan Antonio Sarasketa. Expresidente de la ONC

Los cazadores llevan años soportando estoicamente toda clase de memeces y malos modos de grupos anticaza que no saben por donde les pega el viento en esto de la caza porque su contenido es variado y complejo. Decía Don Miguel Delibes que la caza es incluso cultura, que lo es, si además lo dice quien lo dice.

Veamos. ¿Es la caza predación? Sin lugar a dudas, porque evoca el pasado predador del hombre, ahora bien, debidamente reglada. ¿Acaso puede ser también arte? Cómo no va a serlo si requiere para ejercerla habilidad que se opone en cierta medida a la ciencia, considerada como puro conocimiento independiente a toda aplicación: saber leer la naturaleza, el manejo del perro, tomar decisiones en medio segundo… ¿Pasión? Difícilmente en otra actividad humana la vehemencia tiene mayor presencia que en la caza: “soy un apasionado de la caza”, “la caza me suscita pasión”, son expresiones normales en boca de los cazadores. La pasión por los perros llega en muchos cazadores a extremos impensables, algunos llegan a tener hasta media docena de animales por los que han pagado verdaderas fortunas.

Quizá la palabra que más opiniones contradictorias suscita es la de deporte. “¿Es la caza un deporte?”.  Considero que para ejercerla hay que ser deportista. En principio, el cazador es amateur y el que se mueve por intereses pecuniarios escopetero.

No es lo mismo el cazador que suda la camiseta durante 8 horas barranco arriba ladera abajo solo con su perro, que aquel otro que engaña a la pieza restándoles medidas de defensa. Si matar es, en verdad, después de varios procesos, el fin perseguido por el cazador –por otra parte insoslayable porque conjunta, resume, justifica y valoriza todos los esfuerzos, toda pericia y toda emoción- hacerlo con alevosía,  con elementos desproporcionados no puede ser nunca deportivo, la caza no solamente deja de ser deporte, incluso deja de ser caza.

Bueno, así las cosas, más de uno se preguntará ¿en definitiva, que es la caza? Pues eso, una maravilla necesaria. Además, qué importa como la definan si están orgullosos de ser cazadores y hacen las cosas como mandan los cánones.

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