CONTRIBUCIÓN DE ESPAÑA A LA UNIÓN INTERNACIONAL DE CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZA

CONTRIBUCIÓN DE ESPAÑA A LA UNIÓN INTERNACIONAL DE CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZA

El Consejo de Ministros ha autorizado el pago de la contribución a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, por un importe de 289.600 euros. Una buena noticia para el sector y para la ONC, que participa en esta entidad a través de la Federación de Asociaciones de Caza y Conservación de la UE (FACE).

El objetivo del Gobierno es promover acuerdos en materia de medio ambiente y desarrollo sostenible, así como ayudar a las personas y las naciones a preservar mejor su flora y fauna. La participación de España en distintos organismos internacionales lleva implícita la aceptación de ciertas obligaciones financieras derivadas de dicha participación, de acuerdo con unos criterios y baremos que en su día fueron asignados y aceptados por el Gobierno español.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza fue creada en 1948 y tiene actualmente su sede en Gland (Suiza). Es la red mundial de profesionales más antigua y extensa para la conservación de los recursos naturales, que cuenta con más de 1.200 miembros entre organizaciones gubernamentales y ONGs en más de 160 países. A través de esta vasta red, se ha convertido en la máxima autoridad mundial en cuestiones de medio ambiente y desarrollo sostenible.

Conservar la integridad y diversidad de la naturaleza

La misión de esta Unión Internacional es influir, alentar y ayudar a las sociedades de todo el mundo a conservar la integridad y diversidad de la naturaleza y asegurar que el uso de los recursos naturales sea equitativo y ecológicamente sostenible. Este es el gran principio operativo clave que ha sido destacado en todo momento por la Institución para atender y satisfacer las necesidades locales de las naciones, comunidades y pueblos, con la finalidad de que puedan hacerse responsables en el futuro de las metas y objetivos de conservación en sus áreas locales.

La Estrategia Mundial para la Conservación de 1980, de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza, se basa en este tipo de principio y claramente anuncia su ambición de entablar un diálogo de la manera más eficaz con los promotores del desarrollo humano. La estrategia fue muy bien acogida internacionalmente y ha servido para garantizar a la Unión los fondos de varios donantes, que no sienten que ellos mismos pueden abrir un diálogo eficaz en el mundo de los países en desarrollo, ni que las organizaciones de las Naciones Unidas y los bancos internacionales puedan abordar efectivamente ese diálogo.

Más información:

Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza

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