¿Hay otros materiales mejores para el medio ambiente en cartuchería que el plomo?

¿Hay otros materiales mejores para el medio ambiente en cartuchería que el plomo?

ARTÍCULO DE LA COMISIÓN DE ARMAS DE LA ONC

Hace tiempo que diversas asociaciones, normalmente siempre las mismas, están promoviendo discusiones en diversos foros sobre la conveniencia de sustituir el plomo en la munición de caza y tiro por otros materiales alternativos, que se supone no dañarían  al medio ambiente, y  desde nuestro punto de vista no se realizado una reflexión seria sobre los supuestos perjuicios de los perdigones de plomo y las consecuencias de sustituirlos por otros productos alternativos.

Existen claras diferencias entre el plomo relativamente inerte, elemental (metálico), y compuestos organo-tóxicos de plomo, tales como los que se utilizaban en la pintura y la gasolina. El plomo utilizado en proyectiles y cartuchos es exclusivamente metálico; a diferencia de los compuestos, intermedios o los óxidos, por ejemplo; esta forma metálica tiene un impacto sobre el medio ambiente y la salud humana absolutamente marginal.

Existe evidencia de la mortalidad  limitada de individuos por la ingestión de plomo. Sin embargo, cuando dichos estudios se extrapolan, utilizando modelos de población, éstos muestran que el envenenamiento por plomo no amenaza a las poblaciones silvestres. Un estudio sobre los efectos de la ingesta de perdigones de plomo a nivel poblacional fue incluido en el Lead Reach Dossier, presentado a la ECHA en 2010. Las conclusiones confirman que, si bien se reconoce el envenenamiento de aves individuales, no hay evidencia de impacto en la “tendencia poblacional” de  las aves acuáticas.

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Las mismas conclusiones se dibujan en el artículo “Puede la ingestión de perdigones de plomo y venenos cambiar las tendencias poblacionales en tres aves europeas: Perdiz Gris, Halcón Común y Milano Real? (Can ingestion of Lead shot and poisons change population trends of three European birds:Grey Partridge, Common Buzzard, and Red Kite?) », publicado recientemente en la revista científica PlosOne. Los modelos de población utilizados para llevar a cabo el estudio fueron diseñados para tener en cuenta “los peores escenarios razonables”, y se estudiaron los efectos de la ingestión de perdigones de plomo en las aves estudiadas, tanto a nivel de individuos como poblacional. Los resultados del estudio demuestran, una vez más, que los perdigones de plomo pueden causar envenenamiento de aves individuales, pero no tiene un impacto significativo en el nivel de las poblaciones.

Accidentes, traumatismos, el hambre, la enfermedad y  los cebos envenenados  aparecen como los factores que mayor impacto tienen en las tendencias poblacionales de las aves. En concreto, la ingestión de cebos envenenados aparece de forma especialmente significativa entre las causas de mortalidad.                                                        .

No hay estudios científicamente válidos que muestren un vínculo entre el consumo de carne de caza abatida con munición de plomo y el envenenamiento por plomo de los seres humanos. Hay, sin embargo, varios estudios y trabajos de investigación que muestran que la munición de plomo, en forma metálica no es una amenaza para la salud humana.

Sólo el plomo biodisponible puede ser absorbido por el cuerpo humano cuando se ingiere.

El plomo que proviene de municiones, incluso si se ingiere en pequeños fragmentos, no puede ser absorbido directamente por el cuerpo humano, porque está en forma metálica.

Estudios recientes demuestran que menos del 1% de los fragmentos de metal de plomo que son eventualmente ingeridos por individuos que comen carne de caza, se convierten en forma iónica y es absorbido por los tejidos humanos. Por otra parte, los fragmentos de plomo en carne de caza se concentran en áreas concretas que son completamente eliminadas con las prácticas habituales de despiece.                                                                                     .
En comparación, todos los alimentos, como el agua, refrescos, té, café, bebidas alcohólicas y suplementos alimenticios, contienen iones de plomo biodisponible en cantidades variables: la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) afirma que  “alimentos que se consumen en las cantidades mayores, como los cereales, los productos lácteos, verduras y agua del grifo son los que tienen el mayor impacto en la exposición alimentaria al plomo”.

Las características del  metal del plomo, concretamente densidad, maleabilidad y dureza, garantizan una perfecta combinación de eficacia y seguridad para su uso balístico, que ningún otro material puede ofrecer.

Hay un número finito de elementos en la tabla periódica, y de ellos sólo un pequeño número tiene las propiedades balísticamente requeridas. Con la posible excepción del oro, todo el resto de elementos tienen potenciales problemas de toxicidad, que hay que estudiar más a fondo. Actualmente, no hay resultados de investigación ecotoxicológicos disponibles con base científica para confirmar que los materiales alternativos son mejores, a los efectos que nos referimos, que la munición de plomo tradicional.

La capacidad de fabricación de la munición sin plomo es insuficiente para satisfacer la demanda existente y, por otra parte, la  irregular disponibilidad de las materias primas supone un problema añadido. La escasez que se derivaría de la prohibición de la munición de plomo tendría obviamente un efecto adverso en la caza  y el tiro deportivo y todo lo que les rodea.

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Para los cazadores el costo de la munición sin plomo ha aumentado de forma constante: el precio puede ser veinte veces mayor que el de la munición con plomo y con  peor comportamiento, lo que supone que haya que efectuar más disparos para tener resultados certeros; las municiones sin plomo provocan diferentes problemas en las armas, que a su vez requieran modificaciones y adaptaciones técnicas y, en casos extremos, su sustitución. Todo ello puede suponer un enorme daño a la caza y el tiro, que en España genera más de 3.000.000.000 € al año y riqueza en los territorios del interior más deprimidos y necesitados de generar rentas, evitando la despoblación y pobreza rural. Recuérdese que según el MAGRAMA actualmente el mundo de la caza genera más jornales que el de la agricultura.

Algunas instituciones están presionando para que el Comité Olímpico Internacional sustituya en las Olimpiadas la munición con perdigón de plomo, queriendo ignorar que ésta tiene características únicas, irremplazables, con respecto a la seguridad y la precisión balística. El perdigón de plomo para tiro al blanco no puede ser sustituidos,  sin alterar la naturaleza competitiva y precisa de este deporte. Además, la prohibición del uso de munición con base de plomo podría requerir la re-ingeniería de la mayoría de los campos de tiro existentes.

Por otro lado, los residuos que provienen de las actividades de tiro deportivo se limitan a una muy pequeña y confinada zona, que puede ser controlada siguiendo las adecuadas prácticas de gestión, evitando cualquier daño medioambiental presente o futuro.

En la mayoría de los campos de tiro, la recogida y reciclaje de perdigones de plomo es una práctica común, porque el plomo es un material sostenible que se puede reciclar un número infinito de veces y usar posteriormente en nuevos productos a base de plomo, sin que exista degradación de su calidad. De hecho, el reciclaje de plomo se ha convertido en una oportunidad de negocio para los campos de tiro que se apoya en modernas tecnologías, que hacen que todo el proceso sea económicamente ventajoso. Los trabajadores que realizan actividades de recogida de plomo están preparados con una formación regular y adecuada para eliminar cualquier riesgo derivado del plomo.

Dadas las condiciones específicas de los campos de tiro, se aplican técnicas como el control de las escorrentías de aguas pluviales, plantaciones vegetales, revestimientos de arcilla, adición de cal, fosfatos y otros productos  aditivos químicos naturales o sintéticos, y cobertura del suelo.

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Como conclusión:

Los hechos, de forma testadura, confirman la falta de perjuicio al medio ambiente que supone la utilización de munición con proyectiles de plomo, en cuyo uso hay una larga experiencia que ha permitido solventar la mayoría de los problemas que se pudieran derivar de su uso, como, por ejemplo, en los campos de tiro o humedales.

Por contra, parece poco científico calificar un material como “tóxico” o “no tóxico”, ya que estos dependerán mucho del medio el que se desarrollen o depositen, pudiéndonos encontrar con sorpresas

Se pretende fomentar la utilización de materiales, que diseminados de forma masiva en el medio ambiente, podrían tener graves consecuencias .

La falta de una evaluación del impacto medioambiental que supondría el cambio de una munición de plomo tradicional a otros  materiales alternativos, supone un importante riesgo que sólo se evitaría con un análisis del impacto medioambiental del ciclo de vida de dichos materiales alternativos.

Naturalmente no hemos querido entrar de forma importante en cuestiones balísticas o económicas porque entonces prácticamente no tendría sentido una discusión.

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